El murmullo de las Abejas por Sofía Segovia

El murmullo de las Abejas por Sofía Segovia

Son pocas las veces que encuentro un libro que me llega al alma, son pocas, muy pocas, las veces que un libro llega en el momento adecuado a mi vida… casi como si fuera la medicina que necesitaba en ese momento (sin buscarla y sin saberlo).

El murmullo de las abejas es un libro escrito con el corazón y con alma mexicana. Eso lo puedes notar casi de inmediato!

Me identifico con el libro por varios motivos:

  1. Mi abuelita es de Chihuahua (o sea “del norte”) y su papá, mi bisabuelo, era minero. Después abrió una tienda de abarrotes y por último se vinieron a la Ciudad de México en busca de un mejor futuro para la familia. Crecí escuchando las historias de mi abuelita de como era vivir allá, y yo la escuchaba con los ojos bien abiertos, tratando de absorber todo lo que ella me contaba; imaginaba cada historia como si fuera una película y nos quedábamos así hasta altas horas de la madrugada. Son los momentos que más atesoro de ella.
  2. Soy mexicana y amo a mi país, pero creo que la Revolución nos hizo mucho daño y las cosas quedaron peor de lo que estaban… no me crees? Solo ve las noticias. La corrupción se ha aferrado hasta lo más profundo del país y la riqueza sigue siendo solo de unos cuantos.
  3. La descripción de Beatriz encaja casi a la perfección con mi abuelita. Ese carácter y esa compostura de señora de antaño, llena de orgullo y amor por su familia. Ella también enviudó y ella también se reconstruyó el alma.

El libro toca temas muy fuertes para un mexicano: la vida de una familia durante la Revolución, el feminicidio de Lupita, la (casi) destrucción de un pueblo por la fiebre española, las deformidades y como se apreciaban en esa época. En fin, todos temas taboo, que simplemente hacen de este libro una bolsa de papas Sabritas: no puedes solo leer un capítulo! Tienes que leer el libro completo para saber lo que sucederá; eso significó para mi muchas noches de dormirme a las 3 de la mañana.

A mi parecer, la forma en la que Sofía Segovia describe a los personajes femeninos, hace que el libro sea aún más creíble (aún siendo ficción). Ya que todos los que tenemos mamás mexicanas sabemos perfecto como son. La exigencia, el cariño… la chancla. Y va parejo con todos, no importaba si fueras de familia acomodada o humilde. Así que cada travesura de Francisco chico me imaginaba ese suspiro de Beatriz y muy seguramente la mirada que fulminaba, tratando de que el niño se comportara (y reía mucho en mi interior, por que mi abuelita y mi mamá son iguales).

El mensaje del libro es claro: Escucha! No solo con tus oídos, también con la piel, el alma y el corazón. Me recuerda a la  cita de Antoine de Saint-Euxpéry “Lo esencial es invisible a los ojos” (El Principito). No hay verdad más grande que esto, a veces pasamos por alto las cosas que en realidad son importantes por la cotidianeidad, y al darnos cuenta que la vida nos pasa de largo comienza el verdadero sufrimiento: el hubiera. Hubiera ido a ver a mi abuelito ese fin de semana antes de que muriera repentinamente, le hubiera dicho a mi amiga lo mucho que la apreciaba antes de volvernos verdaderas desconocidas, etc. Los budistas enseñan que la impermanencia es un estado constante de la vida y el mundo: nada es seguro y nada es para siempre. Beatriz vive esta lección tan dura de no despedir a su esposo y a su hijo por combatir una plaga de polillas, y se convierte en un peso que invariablemente cargará por el resto de su vida.

No todos tenemos un Simonopio que nos ayude en momentos difíciles, que nos proteja del coyote y que nos transmita la sabiduría milenaria de las abejas. Pero todos podemos ser Simonopio, esa persona que a simple vista todos temen por ser diferente, pero que es tan dulce como la miel y que escucha a las montañas que se ven a lo lejos del camino de Reja, sigue a las abejas por que entiende que todo ser vivo tiene algo importante para decir y que permite a su instinto guiarlo por los caminos de La Amistad. Regresar a lo natural y básico de la vida: caminar descalzos sobre pasto de primavera, escuchar a los pájaros cantar por las mañanas; todo esto en lugar de estar conectados todo el tiempo al celular mientras tomamos una foto Instagram worthy.

En resumen, me encantó el libro y disfrute mucho leerlo! Se los recomiendo con los ojos cerrados.

“Que escuchen con los ojos, que vean con la piel y que sientan con los oídos, porque la vida nos habla a todos y sólo debemos saber y querer escucharla, verla, sentirla”

Les mando un beso enorme a todos

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